Julia Margaret Cameron

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En la Sala Bárbara de Braganza de la Fundación Mapfre en Madrid hasta el 15 de mayo.

La fotógrafa fue uno de los nombres más importantes tanto dentro de la obra fotográfica producida por mujeres de la época, con figuras como las de Anna Atkins o Clementina Hawarden, como por la realizada por sus colegas masculinos.

La trayectoria de Cameron está marcada por su papel como mujer perteneciente a un estrato social elevado, y que se rodeada de un grupo artístico y creativo habitual de los salones culturales de la época.

Aunque entra en contacto con la fotografía de manera tardía con 48 años, gracias a la cámara que su hija le regala para que no se aburra una vez que los hijos se han independizado del hogar paterno, Cameron comienza su inmersión en la fotografía de manera autodidacta a tiempo completo, a la vez que cuenta con la ayuda y consejos de entre otros de John Fredrick W. Herschel, astrónomo amigo de la familia que pasará por el ojo de su objetivo en uno de sus retratos más famosos.

Adecuó una carbonera y un gallinero de la casa familiar de la Isla de Wight como lugares de trabajo, y comenzó a investigar y a introducirse en el oficio fotográfico. A partir de ahí, entro en la historia de la fotografía no solo por ser una mujer, -en una época en que las mujeres se limitaban habitualmente a las labores de su sexo- que se dedica a fotografiar temas que le indican sus gustos estéticos, sino porque su independencia creativa y técnica se mantuvo inalterable a lo largo de los años en que se dedicó a esta disciplina.

Inmune a las críticas de gran parte de sus colegas, por su técnica descuidada – asunto que ha sido discutido ampliamente entre expertos para averiguar si era realmente poca habilidad la suya, o la búsqueda de una estética adecuada a su visión particular- logró encontrar un campo comercial en el que vender sus imágenes, y desarrollar sus series temáticas centradas en escenas literarias, mitológicas y relacionadas con el ciclo artúrico, componiendo cuadros alegóricos con una alta presencia de mujeres idealizadas e inspiradas en la estética de las Madonnas renacentistas.

La carrera de Cameron que duró algo más de una década, divide el grueso de su trabajo entre el realizado en Inglaterra y el que desarrollo por corto espacio de tiempo en Ceylán, donde el enfoque etnográfico de su fotografía retratando a nativos, no era el habitual que ejecutaban los fotógrafos europeos a habitantes de tierras orientales. Cameron lograba en las imágenes de los lugareños, dar un enfoque similar al que realizó en su etapa británica, sobresaliendo estas fotografías no solo por su tendencia humanista sino por la alta composición estética lograda en ellas.

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John Herschel. Julia Margaret Cameron. Metropolitan Museum of Art

La exposición
La exposición de la Fundación Mapfre está dividida en cinco bloques, cuatro de ellos dedicados a su carrera como fotógrafa: “Del primer éxito al South Kensington Museum”, “Electrizar y sorprender”, “Fortuna además de fama” y “Sus errores eran sus éxitos”, el último, contextualiza su obra con la de otros fotógrafos contemporáneos a ella.

“Del primer éxito al South Kensington Museum”, trata de la labor realizada durante dos años por la fotógrafa, donde ya se instala en sus temáticas habituales: los retratos, las Madonnas y las alegorías.

“Electrizar y sorprender”, habla de la plena consciencia de Cameron como artista tanto a la hora de realizar sus retratos con efecto flou, como a sus composiciones de cuadros alegóricos o tableaux vivants.

“Fortuna además de fama”, centra esta parte de la exposición en los retratos autografiados de personajes de peso social que le proporcionaron el éxito comercial ya desde su primer año como fotógrafa.

“Sus errores eran sus éxitos”, el tan criticado “descuido” de Cameron a la hora de trabajar los negativos, la convirtió en una fotógrafa de gran modernidad, no apreciada por parte de la comunidad fotográfica de su época, ya que la búsqueda de la nitidez fue siempre la meta de los fotógrafos contemporáneos a ella, esta cuestión que ella defendió siempre como parte de su visión artística, es relatada en sus memorias “Annals of My Glass House”.

“Los contemporáneos a Julia Margaret Cameron”, finalmente se reúnen unas series de nombres clásicos de la fotografía del siglo XIX contemporáneos al trabajo de Cameron, de manera que se pueden observar las diferentes tendencias, estilos y modos estéticos con que cada fotógrafo trabajaba en una época de constantes descubrimientos y experimentación como Oscar Gustave Rejlander, Francis Frith o Gustave Le Gray entre otros,

Sin duda, la exposición de la obra de Julia Margaret Cameron es una cita imprescindible para cualquier amante de la fotografía del siglo XIX y el público general, que quiera adentrarse y conocer la fotografía como arte consciente desde hace dos siglos.

Portada: Annie my first success (detalle). Julia Margaret Cameron

 

Publicado el 5 de mayo de 2016 en Mito | Revista Cultural, nº.33

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